Cemex, Pemex y el lío mexicano en Repsol

A Cementos de México se le venía encima la mundial. Una multa de 450 millones de euros por simular supuestamente pérdidas para pagar menos impuestos a Hacienda. La inspección abierta en su día forma parte de la cruzada del ministro Montoro contra las grandes compañías para que paguen los impuestos que les toca, en un país (España) que necesita urgentemente ingresos. De hecho los inspectores de la Agencia Tributaria se han quejado de forma insistente de que el denominado gran fraude lo cometen las grandes fortunas y las grandes compañías, en detrimento de las pequeñas y medianas empresas y los autónomos.

Producto de la investigación a Cemex durante los ejercicios fiscales desde 2006 al 2009, la inspectora encargada del caso impuso una multa a la cementera de 450 millones de euros. La inspectora encargada del caso fue cesada fulminantemente. Según parece Cemex y el Gobierno mexicano a través de la embajada de México en España habrían mostrado durante todo el proceso de investigación su “desconcierto” y su “total oposición a la millonaria multa”, llegando incluso a “contaminar” las de por sí complicadas relaciones de otras multinacionales mexicanas -Pemex (Petróleos de México)- en este caso en Repsol.

Las autoridades diplomáticas mexicanas -siempre según las mismas fuentes- habrían mantenido conversaciones con representantes del Ministerio de Exteriores y, también con representantes del Ministerio de Industria, hasta el punto que el ministro Soria habría intercedido para “no mezclar asuntos”, y el presidente del Gobierno Mariano Rajoy aseguró está pasada semana que “Pemex es un importante accionista de Repsol, y que no le preocupan las informaciones de que Pemex estaría detrás junto con el multimillonario Slim de un posible “golpe de mano” en Repsol para destituir a su presidente Antonio Brufau. El intento del presidente Rajoy sería superar totalmente la multa de Cemex con la evolución de los acontecimientos en Repsol.

Pero el lío es evidente, la guerra está servida, hay un componente diplomático que llega incluso al secretario de Estado de energía estadounidense, Ernest Moniz, quien visitó España la semana pasada y criticó la expropiación argentina de la filial de Repsol YPF. En todo este rompecabezas de intereses cruzados sobresale la figura de un nombre propio, Carlos Slim. El hombre más rico del mundo podría estar detrás del lío diplomático-empresarial que ya afecta a 3 países: Argentina, México y España, y que está teniendo consecuencias colaterales, como el traslado de forma súbita del embajador español en Argentina a Nueva York.

Lío que comenzó tras las tensiones que el multimillonario Slim está creando en el seno de las empresas participadas por La Caixa y no solo. Parece ser que Carlos Slim vio una oportunidad de oro en las desinversiones que La Caixa tenía que hacer producto de Basilea III en su cartera industrial. Con el acuerdo de La Caixa e Imbursa (sociedad financiera de Slim en la que La Caixa compró una participación) lo que La Caixa pensó que podría ser una forma de entrar en el negocio bancario mexicano y latinoamericano se convirtió en realidad en un intento de Slim de comprar algunas participaciones estratégicas industriales para La Caixa.

La Caixa nunca pudo desarrollar una estrategia de expansión de su negocio bancario en México y Latinoamérica, y, sin embargo, Slim sí tenía preparada su “hoja de ruta” para desembarcar en dichas participadas. Los “desencuentros” eran ya tan evidentes, que La Caixa tomó la decisión de vender parte de su participación en Imbursa (el 10 %),  aplicando la normativa de no controlar más de un 10 % de una sociedad financiera. Operación que coincidió mas o menos en el tiempo con la compra de una participación de 8.4 % de YPF por parte de Slim tras la expropiación a Repsol de su filial argentina, por lo que resulta que Slim está en las negociaciones Repsol- Pemex- YPF para ver cómo se indemniza a Repsol. Y no solo eso, estaría apoyando a Pemex en su ofensiva contra el presidente de la petrolera española. Petrolera que, a su vez, es accionista de Gas Natural y cuya participación ha puesto en venta, aunque los expertos aseguran que se realizará una “operación overnigh” con un descuento de un 3 %, porque es imposible pagar la prima que piden desde Repsol.

En los últimos días, Pemex ha explicado en rueda de prensa la necesidad de Repsol de cambiar de presidente por su “incapacidad” de gestionar, ganar valor para los accionistas y criticando incluso el sueldo del presidente de la petrolera española, un sueldo que efectivamente, votaron los representantes del Pemex en el consejo de administración de Repsol. Brufau, quien ya fuera cuestionado – según portada de Expansión- hace un año por sus propios accionistas de referencia, también mantuvo una guerra abierta con Luis del Rivero, presidente entonces de Sacyr Vallehermoso, que terminó saliendo de la presidencia de la constructora y del consejo de Repsol.

Sea como fuere, una vez más en el centro de operaciones cruzadas de máxima importancia para España se encuentra La Caixa, que intenta defender los intereses de sus participadas, aunque esta vez con el “lobo en casa”. Todo apunta a que Slim, cuyo representante institucional en España es el expresidente Felipe González, ha montado un lío de enorme magnitud, implicando intereses empresariales y diplomáticos de los que según el presidente Rajoy “se irán resolviendo tranquilamente”.

Publicado por

P. García de la Granja

Madre de Maria y Pepe. Periodista de Mediaset España. Aterrizando en NYC. Liberal. Economía y finanzas. Opiniones personales. Corresponsal de Tele5.

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