La crisis energética de la mamba negra

En la Conferencia urgente de la ONU sobre la crisis alimentaria mundial de abril de 2008 se apuntó que el creciente consumo y producción de biocarburantes era entonces el responsable del encarecimiento de los alimentos básicos. Pero sorprendentemente la referencia al petróleo y su precio, pasó desapercibida, aunque éste se encontraba en niveles históricos, con una senda ascendente desde 2003 en que el barril Brent rondaba los 35 dólares, hasta alcanzar su precio máximo histórico de 147.25 el 11 de julio de 2008, lo que supuso nada menos que un aumento de un 400 % en 4 años. Y de hecho, ¿no fueron acaso aquellas personas con rentas más bajas, las primeras que advirtieron las variaciones en los precios del petróleo, por la regla general de que a menor capital, menor margen de absorción en las variaciones de los costes al consumo?  

Unos años antes, a los N.I.N.J.A., clientes poco solventes de EEUU, acrónimo de No Income, No Job, no Assets loan, se les concedió una hipoteca en condiciones por debajo de una prima de riesgo determinada, que asumieron y se repartieron varias entidades financieras. Cuando éstos dejaron de pagar masivamente sus hipotecas en el año 2007, provocaron la conocida como Crisis Subprime, que fue el origen de la crisis financiera actual, que como juego de dominó derivó en crisis de confianza y de restricción del crédito entre bancos y hacia los consumidores. ¿Pero fueron los N.I.N.J.A. más responsables de la crisis económica actual que las personas que hoy en día no pueden pagar sus propias hipotecas, o son víctimas por igual de un engranaje de causas que les supera? ¿Y cuál fue la causa que hizo que gran parte de los N.I.N.J.A. no pudieran pagar sus deudas en un mismo año?

Retrocedamos hasta la caída de las torres gemelas del 11 de septiembre de 2001. Ésta inició una partida de ajedrez global, en la que se unieron los tres elementos del fuego que son, la energía calorífica de la guerra, el oxigeno del odio del fundamentalismo, y el combustible de la zona con mayores reservas mundiales. La guerra de Afganistán del 2001, de Irak del 2003, del Líbano del 2006, la Primavera Árabe de Túnez y Egipto del 2011, y demás regímenes autoritarios, la guerra de Libia del 2011 y del Líbano del 2012, son brasas movidas por vientos cruzados en la que las distintas fichas toman posiciones. Y en este plano, el alfil iraní, 4º mayor productor de petróleo mundial, con sus amenazas de desarrollo nuclear, y de bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 50 % del suministro mundial, podría elevar el precio histórico del petróleo.

De hecho, igual que sucedió en las anteriores crisis del petróleo, el precio del barril superó un canal al que había acostumbrado a los mercados, y la demanda de los países consumidores era, como es hoy, inelástica. ¿No nos estará pasando como cuando en 1973 se dice que España no se enteró de la crisis del petróleo? Quepa recordar que en 1973, el precio Brent superó de forma permanente los 5 dólares, debido al boicot de los países árabes como reacción ante la guerra del Yom Kipur, y durante la crisis de 1979, el canal de precios se situó en una franja entre los 10 y 40 dólares, que de hecho no abandonaría de forma permanente hasta 2003.

Por lo tanto la crisis económica actual, ¿no será cual círculo vicioso con la boca del mismo color que el fuel oil, o mamba negra africana, que paraliza con su veneno, al afectar a la liquidez de la sangre de sus víctimas que al coagular deja de circular, de forma parecida a como las subidas en los precios del petróleo, espesaron la liquidez del sistema financiero, que provocó un efecto inflacionista dominó hacia los clientes bancarios menos solventes, levantando toda una serie de ineficiencias del sistema económico-financiero?

Otros factores explicarían las subidas de los precios, como la superación de un pico de existencias limitadas denominado Pico de Hubbert, o el crecimiento del consumo de las economías emergentes, pero en todo caso, ante la situación de dependencia, Europa, y particularmente de España, importadora de más del ochenta por ciento de su energía, de la que más de la mitad es solo oro negro, correspondiente a más del 40 % de su saldo comercial, para ahorrar realmente, reactivar la económica y asegurar el suministro, ¿no debería acaso apostar de forma firme por reducir su dependencia, tendiendo hacia un modelo energético más eficiente y sostenible, que ayude a luchar contra el cambio climático y que además no financie a regímenes totalitarios? Quizá necesitamos de un debate del que surja un pacto de estado como los de la Moncloa, no solo para paliar la falta de liquidez, sino también como protección ante el escenario consistente en un estrangulamiento de la economía ante el silbar amenazante de las balas de la mamba negra en el mapa del petróleo.

Publicado por

Óscar Palet Santandreu

Abogado especialista en derecho energético y derecho internacional privado. Máster en Derecho de los Negocios por la Universidad Francisco de Vitoria y Máster en Negocio y Derecho de la Energía por la Fundación REPSOL. Abogado asociado del Estudio Jurídico Internacional López-Ibor Mayor.Conferenciante en el Máster del Sector Eléctrico, ICADE-ICAI

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *