El FMI y las reformas

El Fondo Monetario Internacional tiene la habilidad de hacer públicos informes que, desde hace unos años, solo implican malas noticias. Yo no digo que no tengan razón en algunas de las advertencias que hacen, pero es evidente que sus economistas ni siquiera revisan lo que ellos mismos hacen público meses antes. Por ejemplo:“El FMI bendice los recortes de Rajoy pese a su impacto” (El Periódico 27/6/2012), “ El FMI pide a Rajoy que modere el ritmo de los recortes y acelere las reformas” (INE.es 19/07/2012) y así un sin fin de declaraciones, informes y medio informes que se contradicen en algunos de sus puntos.

La posición del FMI sobre España, la que ha mantenido desde el inicio de la crisis –que no adivinaron- ha sido liberalizar el mercado laboral, hacer una reforma consistente y viable de las pensiones, reformar el sistema financiero y redimensionar el sector público recortando el gasto público. Así, en principio, el diagnóstico es/era el acertado para una economía, la española, con un crecimiento sistemático y anual del déficit público (gasto +deuda) de un 80 % del PIB anualizado. Durante el periodo 2010-2012 del 90 % del PIB. Esto literalmente significa que nos hemos gastado entre 80.000 y 90.000 millones de euros más de lo que ingresábamos como país para mantener el sistema de bienestar (inversión pública, educación, sanidad, pensiones, desempleo, gastos provocados por el servicio de la deuda)

En el sector privado, debido al estrangulamiento del crédito,  la jibarización lenta pero contínua del sector financiero, las necesidades de dinero público para sanear la mitad del sector, y la lentitud de las reformas en éste aspecto, han supuesto la mayor pérdida de puestos de trabajo y desaparición de empresas de la historia. A ello hay que unir que el gasto público se iba incrementando de forma sustancial, sin ingresos que lo sostuvieran – bien porque se negó la crisis a costa de repartir dinero público en un ejercicio de irresponsabilidad inaudito, bien porque no se quería “alterar la calle”-.  El periodo 2009-2012 ha sido un verdadero tsunami en la economía real española. Mas de seis millones de parados, la desaparición de un millón y medio millón de pymes, la contracción hasta niveles nunca vistos del gasto privado, que al final derivó en una doble recesión.

Durante ese periodo, el sector público solo ha sufrido dos impactos de la crisis: reducción de un 5 % en los salarios y congelación de los mismos, y supresión temporal de una paga extraordinaria. Respecto del empleo, unos 300.000 puestos de trabajo del sector público no han sido renovados. Pero no eran sector público (funcionarios), eran “empleados públicos”, es decir una mochila más para el contribuyente.

El contribuyente, que, desde diciembre del 2012 carga en sus espaldas con una de las mayores presiones individuales fiscales del mundo.  La subida del IRPF, del IVA, de los impuestos especiales, el surgimiento como hongos de nuevas tasas o revalorización de las previamente existentes se ha unido a una rebaja sustancial y real de los salarios por cuenta ajena y de los autónomos. Una rebaja, que en muchos de los casos ha supuesto desde el 30 % al 50 % de lo que se ganaba en las mismas condiciones en el 2007.

Conclusión: el esfuerzo de España en el sector privado es un ejemplo de responsabilidad jamás visto en países de nuestro entorno. A ello ha ayudado sin duda la Reforma laboral, que comienza a dar – tras la travesía del desierto- sus primeros frutos. Sí, la reforma laboral ha ayudado sin duda a que se destruya menos empleos, a encontrar un suelo a la destrucción masiva de empresas, a fortalecer sus exportaciones y la independencia de la banca, a sanear los balances, a incrementar la productividad, a liquidar prácticamente el absentismo laboral –que en España llegó a ser del 30 % en algunos sectores en el 2008).

Pero la Reforma Laboral de Fátima Báñez  por si sola no puede levantar España.  El FMI puede pedir lo que quiera, pero más esfuerzos al sector privado es, literalmente imposible, salvo que pretendan borrar a España del mapa económico.  Donde, a mi juicio y al de muchos analistas en Wall Street hay que insistir es en el sector público. Hay que reducir la Administración y, de forma paralela, hay que terminar de sanear de una bendita vez la banca, que no lo está. Punto. Hasta que la Sareb no venda todos sus inmuebles al precio que sea, desaparezcan los bancos que tengan que desaparecer, se subasten los que se tengan que subastar, se aprovisionen las pérdidas de las empresas que tengan que aprovisionar, y nos enfrentemos al problema de frente, en España sufriremos una “lánguida recuperación” que acabará con los sueños de millones de personas talentosas, trabajadoras, y responsables que nadie, nunca llegó a pensar, tendrían un sentido de la responsabilidad de Estado como el que están demostrando.

Publicado por

P. García de la Granja

Madre de Maria y Pepe. Periodista de Mediaset España. Aterrizando en NYC. Liberal. Economía y finanzas. Opiniones personales. Corresponsal de Tele5.

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