barricas ec-jpr  Flickr (cc)

Elaboración del vino: un paseo entre vides y madera

Antes de degustar una copa de vino pocas veces nos detenemos a pensar en cómo ha sido el proceso de elaboración que ha hecho del caldo lo que es en ese instante. Algo tan lleno de matices como una copa de tinto es el resultado de varias fases en las que la oscuridad, la temperatura, la humedad y el tiempo son puntos frágiles que hay que manejar con precisión.

La primera selección del fruto se produce con la vendimia, que suele darse entre agosto, septiembre y octubre, cuando la uva está lo suficientemente madura. El estrujado es el segundo paso, que permite obtener el mosto del fruto después de someterlo a presión. La masa que se obtiene tras este proceso se tratará de forma diferente según el tipo de vino.

En el caso del tinto a continuación se produce la fermentación a un máximo de 30 grados de temperatura. Después, con el proceso de prensado y el trasiego, donde se produce la limpieza del vino (porque en el fondo del depósito se acumulan los residuos sólidos) se obtiene el vino joven, que saldrá al mercado sin más tratamiento.

En caso de buscar vinos más elaborados, con una crianza más trabajada, se emprende el envejecimiento del caldo para obtener según el mismo: un vino crianza (2 años), reserva (3 años) o gran reserva (5 años). Los expertos señalan que la mejor crianza se realiza en dos fases: en barrica y después en botella, como en el caso del Baigorri Reserva 2006.

La fase de crianza es la que otorga carácter y distinción al vino. En algunos casos se produce en barrica de roble americano (Gran Reserva 904 CS 1998) o en roble francés (Amaren Reserva 2005). Según el tipo de barrica las propiedades de la madera se filtrarán en el vino con mayor o menor intensidad y rapidez. El roble americano tiene poros de mayor tamaño por lo que transmite al tinto sus características más rápidamente que el de origen francés.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *