Las encuestas y la economía

Son históricas frases como “es la Economía, idiota” que espetó Bill Clinton a George Bush padre en la campaña presidencial a la Casa Blanca que le ganó, o “con una economía más fuerte, Estados Unidos será más fuerte” de Ronald Reagan. En el Reino Unido la artífice de la “rebelión económica” fue Margaret Tatcher, en Alemania la coalición ShoederMerkel a lo largo de la última década y media ha transformado sus pilares económicos, y ahora llega la segunda parte en España. José María Aznar fue el artífice de la modernización económica de España, y ahora Mariano Rajoy va a ser el presidente que evite la tragedia ya no del hundimiento, sino del tsunami que se nos venía encima. Negarlo es como negar que hay noche y día.

La situación es evidente que se ha estabilizado. Si durante años explicamos que el diferencial de la prima de riesgo era “la fiebre causada por una infección-metástasis” en un enfermo llamado España, ahora la fiebre ha remitido, de forma sustancial. Y negarlo es sencillamente ridículo. Claro que en una economía globalizada los desequilibrios en cualquier parte del mundo afectan a todos los países. Pero no es menos cierto que afectan de una forma u otra dependiendo de la fortaleza del paciente. Y ahora, económicamente hablando, estamos infinitamente mejor que hace un año y medio. La balanza por cuenta corriente se ha dado la vuelta, las exportaciones suben, el diferencial de la prima de riesgo ha caído 400 puntos básicos, las familias y las pymes se han desendeudado en 350.000 millones de euros -que se dice pronto- en un año y medio. Se han congelado los salarios de los funcionarios públicos, se han reducido los salarios en la empresa privada entre un 30 % y un 45 % dependiendo de los casos. La banca se ha jibarizado, hasta el punto que en 18 meses hemos pasado de tener en España nada más y nada menos que 45 entidades financieras a 12, y el año que viene serán 7 u 8.

La reforma laboral ha impedido, sí impedido, que continuara la destrucción masiva de empleo y la desaparición de decenas de miles de empresas. Se ha desactivado a los sindicatos, en colaboración con los propios sindicatos que veían como o colaboraban o colaboraban. La situación de España en diciembre del 2011 eran lentejas o lentejas. Y todo el mundo lo asumió.

Y un año y medio largo después vemos como el gasto público continúa incrementándose. ¿Porqué? ¿Cómo es posible, por ejemplo, que tras la salvaje subida de impuestos se recaude menos? Pues muy fácil, porque no es cierto que la mayor parte del fraude a todos que es la economía sumergida esté en el sector de las grandes empresas y los “mas ricos”, que lo hay. Es porque la mayor parte del fraude a hacienda – fundamentalmente vía IVA- es en la economía real, en las profesiones liberales – desde la medicina hasta la fontanería-.  La cuestión en este sentido es fácil: muchas miles de familias están sobreviviendo gracias a la economía sumergida, a cobrar el paro y otros subsidios y hacer chapuzas en negro, o simplemente trabajando en negro. Culpables dos: los que contratan en negro y los que trabajan en negro. La connivencia es obvia.

La segunda razón del gasto público desmesurando son las partidas a las que va destinado: pensionistas, subsidios por desempleo y por atender el servicio de la deuda. Si bien en éste último aspecto – el de la deuda- los contribuyentes nos estamos ahorrando unos 5.000 millones de euros, gracias a la caída de la prima de riesgo, aun sigue siendo elevadísimo. Las partidas para el desempleo son sencillamente insoportables – porque implican 5 millones de personas queriendo trabajar y sin poder-, y la partida para los pensionistas es la que es, porque son los que son – casi 9 millones-  e irán a más.  Tanto la reforma para cobrar el subsidio de desempleo, como la reforma de las pensiones eran impepinables para flexibilizar la economía, y sobre todo, poder mantener ambas partidas en alguna medida.

Pero luego queda el grueso del “estado del bienestar”, que son tres elementos: administraciones públicas, educación y sanidad. La Administración Pública, según el presidente Rajoy aseguró en Nueva York ha reducido su personal en 250.000 personas. Eran empleados no funcionarios, es decir, contratados públicos. En sanidad y educación se están haciendo esfuerzos para controlar el gasto, pero es complicado porque hemos llegado a un nivel en el que los recortes afectan directamente a derechos adquiridos muy difíciles de erradicar. Ir de mal a bien, siempre es muy fácil, ir de muy bien – como eran los ingresos medios per cápita en España- a muy mal, no hay quien lo digiera sin un enfado mayúsculo.  En todo caso, es lo que hay porque todos hemos colaborado en alguna medida a que fuera así. Todos votamos a los representantes públicos que invertían en museos de arte moderno, aunque no gustara el arte moderno, o en el Ave aunque no hubiera pasajeros, o en aeropuertos sin aviones o en universidades en cada capital de provincia, aunque a 150 km a la redonda existieran otras dos o tres.

Ahora llega lo duro, reformar las administraciones y el estado del bienestar como lo entendíamos tradicionalmente. Y el Gobierno lo tiene que hacer con cautela, sabiendo que los que menos tienen no pueden seguir pagando la crisis. Antes de terminar olé por Elvira Rodríguez y la CNMV, olé porque por fin se expedienta también a aquellos que con renombre dan clases magistrales de ética defraudando miles de millones de euros en Suiza. Las encuestas empiezan a demostrar en España también, como con Clinton, o Tatcher, o Shroeder, o Merkel o Aznar, etcétera que la economía no solo importa, también vota.

Publicado por

P. García de la Granja

Madre de Maria y Pepe. Periodista de Mediaset España. Aterrizando en NYC. Liberal. Economía y finanzas. Opiniones personales. Corresponsal de Tele5.

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