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La Fórmula E y su impacto económico

La Fórmula E ya es una realidad y con su presentación en la sede de Bloomberg en Londres, de Formula E, se confirma que con ella se abre un buen número de expectativas. Dentro de algo más de 9 meses la celebración en Beijing de la primera carrera de coches de alta velocidad eléctricos, con el respaldo de la poderosa Federación Internacional del Automóvil (FIA). Algo parecido a la Fórmula 1, pero no sólo una versión eléctrica de la tan célebre carrera. El desafío va más allá. En palabras de los promotores de esta iniciativa y sus cualificados socios tecnológicos (Renault, Michelin, Qualcomm, entre otros), se trata de apostar por un nuevo concepto que, partiendo del deporte y su incidencia social, exprese los valores de la sostenibilidad ambiental, la innovación tecnológica y la eficiencia energética. Una apuesta creativa propia de la «economía circular», no ya en términos físicos, sino reales.

 El proyecto se sitúa también en la intersección de 2 grandes sectores clave en nuestra sociedad moderna, los transportes y la energía, a través, en este último caso, de su principal vector de transformación, el sistema eléctrico. Y lo hace de manera original, residenciando su acción en el centro de las ciudades –a cuyo paisaje los vehículos pertenecen- como motor de un cambio urgente de los patrones de sostenibilidad y «productividad social», tal y como ha publicado Vicente López-Ibor Mayor, presidente de Estudio Jurídico Internacional, en ABC Digital.

Formula E deberá ser capaz de demostrar muchas cosas, empezando por la capacidad de autonomía de las baterías en largas distancias, la máxima capacidad competitiva, la seguridad de los equipos, la preparación de las infraestructuras, la calidad del entretenimiento, y la rentabilidad empresarial –y social- del espectáculo. Pero algo es seguro, el mero hecho de poner en marcha esta nueva Fórmula contribuirá a prestar aún mayor atención a los temas tecnológicos relacionados con los sectores referidos, desde las «smartgrids» al desarrollo de patentes en estos segmentos, las soluciones inalámbricas para baterías, la gestión energética o la reducción de emisiones en las grandes ciudades.

 Como explica, Vicente López-Ibor Mayor, el tiempo dará la medida del éxito de esta iniciativa, pero ya no se trata sólo de ponderar una brillante idea, sino de ir valorando, en cada etapa, un atractivo e innovador proyecto abierto al potencial interés de muchos ciudadanos y no pocas industrias.

Publicado por

P. Moreno

Periodista incansable, apasionada de los animales, la TV, el cine y los retos.

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