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Mata accidentalmente a su bebé recién nacido con un beso

Nada hace más feliz a unos padres que ver a su pequeño bebé recién nacido, besarle y abrazarle, intentando darle todo el cariño del mundo. Tan vulnerable como adorable, un bebé es una fuente de calor y de amor que cualquier persona quiere sentir y disfrutar. Y eso es lo que hicieron los McLaren, un matrimonio inglés que dio a luz a su hijo con cinco semanas de antelación pero que, aún así, lo pudieron llevar a casa.

Seis semanas después, el pequeño moría y, al realizarle la autopsia se descubrió que había fallecido por culpa de una infección con herpes. Los padres no podían creer cómo su bebé podía tener herpes. “Llevamos a nuestro hijo al hospital y nos dijeron que tenía herpes y que sus posibilidades de vida eran prácticamente nulas. No lo podía creer… ¿Cómo era posible que se hubiera contagiado?”, se preguntaba la madre del bebé a la prensa inglesa.

“Los doctores nos explicaron que el virus había sido transmitido por contacto directo con una herida. Miré a mi marido, Carl, y él instintivamente se tocó el labio. En ese momento vi cómo su corazón se partía en dos. Estaba destrozado”, asegura la madre. “Mi marido Carl tenía un herpes labial y había besado a nuestro hijo. Nadie nos advirtió del peligro de hacerlo. No queríamos hacerle daño al pequeño, sólo le colmamos de amor y de besos”, señala.

Ahora, el matrimonio se recupera del dolor de haber perdido a su hijo haciendo campaña pública para que los padres tomen conciencia del peligro que entraña tener herpes y estar en contacto con niños, sobre todo tan pequeños. “Ningún bebé debería morir de un beso“, dicen los padres.

Publicado por

S. Calderón

Periodista, amante de la comunicación, el marketing y el deporte

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