7 maneras de ser menos desastre

Puedes parecer lo que quieras, salvo si intentas evitar no ser un desastre. Por mucho que lo quieras tomar con gracia y aceptación, si eresde esos, cargas con una desgracia grande, sucesos infelices y aun encima, lamentables. No es que lo diga yo, por muy universal que me crea cuando no hay nadie delante, lo dice la real de las academias, y esa sí que es de las importantes. Así que, ya puedes limpiar la casa y hacer creer a tus compañeros de piso que eres un tipo inteligente, pero recuerda, si eres un desastre, olvídate de lo de aparentar, se notará nada más entrar por la puerta. Esa bufanda la llevas arrastrando desde que te conocen y raro será si algún día lo deja de hacer.

Lee con atención en el caso de que seas de los que reparten el sueldo de la semana por media ciudad, pierdas la dignidad, claro está, literalmente, y hayas hecho tantas copias de la llave de casa que es estúpido blindar cualquier puerta. Atención, tengo consejospara ti.

Procura llevar los auriculares enganchados siempre al móvil. Esta práctica es algo así como cuando te sacaban de excursión y no podías soltarle la mano al compañero, así será más difícil de perder. De esta manera, evitas dejar por ahí tu tercer par de cascos del mes, y si además vas escuchando música, sabrás que el móvil aún sigue en el bolsillo. Será un acto reflejo, pensarás, “ay dios, ¿dónde he dejado el móvil?”, y la musiquilla hará que pares de sudar. Nunca Alex Ubago sonó con tanto alivio.

Deja de decir que te lo han robado. La gente que te conozca no se lo creerá y los desconocidos sentirán pena por ti. La historia de que aquella plaza era el punto rojo de los carteristas no es excusa para que olvides tu cartera en la barra del bar. Afróntalo.

Aprovecha tus dotes de despistado para medir la idiosincrasia del país que frecuentas. Las ciudades como Londres o Estocolmo deberían ser lugar turístico para los que olvidan que sin DNI no se puede volver a casa. No es que quiera poneros a prueba, pero deja algo en el olvido, y volverá.

Aleja cualquier objeto del retrete y no dejes nada sobre el lavabo, por mucho que estés mirando lo que sea que has dejado encima, por mucho ojo encima que le estés poniendo y pienses, “Recógelo al subirte el pantalón” no lo harás. Ser un desastre viene de serie, no es una pieza que se pueda cambiar. Va en serio.

Lleva una cartera horrorosa y grande. Al cabo de un tiempo, comprenderás que es estúpido invertir dinero en algo que vas a perder, y que a la vez, te hará ser más pobre. Cuánto más fea y hortera mejor, así llorarás menos. Guarda el dinero en el calcetín. Esto no solo me lo advirtió madre, sino Eurotrip con el tostón de la guía frommer. Da muy buenos resultados, os lo aseguro.

Como séptimo consejo, te diré que busques el lado positivo, ser un desastre no es el fin del mundo, por muchas maletas que hayas olvidado en el aeropuerto y ya no te quede más ropa que usar de tus ancestros. De hecho, se puede llegara recompensar con otros aspectos. Pierdes el sombrero pero la grúa no se ha llevado tu coche, debe ser algo así como la ley del equilibrio, o del Karma, o quizá se lo haya escuchado decir a Sandro Rey. No lo sé.

Ve a la cocina, seguramente te dejaste la tostadora encendida.

Publicado por

E. Sánchez

Adicta a salir de la zona de confort y un tanto obsesionada con contar qué eso y por qué está ahí.

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