Marchas por la Dignidad, y ¿ahora qué?

El fallecimiento de Adolfo Suárez ha ensombrecido, de momento, la magnitud de la Marcha por la Dignidad que tuvo lugar el sábado 22 de marzo en Madrid. Aprovechando esta circunstancia, los medios de comunicación tradicionales se han centrado en los incidentes violentos que tuvieron lugar al finalizar la marcha. Incidentes, hay que insistir, absolutamente minoritarios en una convocatoria en la que miles y miles de ciudadanos expresaron su descontento en un ambiente tranquilo y hasta cordial. Parece que la prensa ha olvidado por completo su tarea de mirar, contrastar y contar.

Los partidos y los sindicatos se mantuvieron al margen de la convocatoria, salvo honrosas excepciones, y a estas horas y visto el rotundo e inocultable éxito de la misma deberían estar preguntándose quién y cómo ha sido capaz de organizar una “quedada” de ese calibre sin su concurrencia. Y lo que es más importante, ¿qué va a pasar a partir de ahora? Porque no parece que los manifestantes vayan a quedarse en su casa a seguir sufriendo en silencio una crisis que no han provocado. Y tampoco parece que se sientan respaldados o representados por los partidos, sindicatos u organizaciones clásicos.

Entonces, ¿a quién apoyarán en las próximas convocatorias electorales? ¿qué influencia puede tener su activismo en otros ciudadanos menos expresivos en sus manifestaciones? ¿volverán a creerse esos programas electorales que mi ellos mismos conocen y mucho menos cumplen?  Parece que partidos y sindicatos practican aquello de lo que no se nombra no existe. Claro que lo mismo cualquier día se encuentran un tsunami y con cara de asombro se preguntan cómo y dónde se formó la ola. Yo que ellos iría corriendo a Urgencias. Veremos.

 

Publicado por

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *