Nada. La nada no gusta a nadie

La nada es el mayor método de tortura que existe. Da igual que no sepas qué hacer, cómo hacerlo, o que simplemente sea eso lo que quieras; hacer o no hacer nada. En el caso de que simpatices con la última opción, a la larga o no, sabemos que es tan tediosa como el incesante tintineo del gota a gota de las tuberías del vecino. Glop…glop…glop… , ya saben.

Por ejemplo, en la cárcel, la peor condena que le puede caer a un preso es el aislamiento. En el colegio, se boicotea la diversión de los niños mandándolos a reflexionar cara a la pared y en las relaciones sentimentales, la frase más fea que se puede escuchar es aquella en la que declaran que no sienten nada, ni si quiera la necesidad de ignorarte. De ahí que, la nada sea nula pero matona. Es un castigoen toda regla, que además de darte dolor de cabeza, te induce inexorablemente al doble martirio de pensar.

Digo martirio porque según todas las personas con las que me he cruzado aproximadamente en un mes, me han confesado que jamás se han sentado a pensar. Debe ser, o bien un acto de locos, o que para poner la manos en cualquiera masa que nos hagan tomar decisiones necesitamos una situación in extremis.

Nos sentamos a comer pero no a pensar, a pesar de que de ambas cosas dependa nuestra vida. Qué le vamos a hacer. Lo derazonar siempre decimos dejarlo para los domingos por la tarde y cuando se acerca el fin de la semana nos excusamos en que es el día del señor. Somos así, muy de evitar charlar con nosotros mismos. Sobre todo cuando solotenemos la opción de elegir piedras contra nuestro propio tejado.

La respuesta que la mayoría me dio fue que, para luchar contra el aburrimiento, intentaban mantenerse ocupados. Ver películas, apuntarse al gimnasio, clicar continuamente el inicio en Facebook, irse a la montaña… cada cual con su sistema. Sin embargo la única conclusión que saqué en claro fue que series.ly se había convertido en el templo de los que no tienen nada que hacer y que yo estaba empezando a ser un adepto más.

Me he dicho a mi misma cientos de veces que el exceso de tiempo libre vulgariza la diversión. Puedes llegar a tener tanto tiempo libre que te permites decidir en qué humor quieres estar hoy. Y eso es, además de caprichoso, horrible.

Así que, en busca de soluciones, he decididopatentar una máquina del tiempo, o mejor, una aplicación del tiempo, donde fácilmente puedas vender horas de tu vida. Algo así como copones para dormir, estudiar, cotizar o incluso regalar boletos de sueños. Resultaría muy práctico para los ataráxicos, y una bomba de relojería para los padres con hijos problemáticos; “compra 2 horas de tristeza o arrepentimiento” Ya me lo estoy imaginando en lapublicidad de iTunes. Aparecerá un nuevo oficio,bajaránlos porcentajes de insomnio y no tendremos excusa para decir que nos faltaron horas de estudio. Todo ventajas, sí señor.

¿Se dan cuenta? La nada es asfixiante, me estoy ahogando entre tanto despropósito. Por favor, que alguien me sacuda la cabeza.

Publicado por

E. Sánchez

Adicta a salir de la zona de confort y un tanto obsesionada con contar qué eso y por qué está ahí.

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