Cataluña: ¡me pierdo!

Qué difícil es tener una opinión razonable y fundamentada sobre el independentismo de Cataluña. Porque por una parte si me preguntan si estoy a favor del derecho a decidir diré que obviamente sí. Pero a decidir quién. Si los catalanes deciden por si solos que se van, lo entendería, pero supongo que no me sentaría bien pensar que de repente mi hermana que es gallega y vive en Barcelona se convertiría en ciudadana de otro país de un plumazo. Tampoco creo que a elle le hiciera ninguna gracia. A fin de cuentas, vive en Barcelona porque allí encontró las posibilidades de trabajo y vida que no halló en Galicia. Pero lo mismo podía haber sido ese lugar Córdoba o Zaragoza. Que uno nunca sabe dónde va a ir a parar. Que lo sé muy bien por experiencia propia.

Por otra parte, hay catalanes que se quieren ir, o sí o sí, y contra eso creo que no cabe otra actitud más que el respeto, pero también pienso que hay otros que están muy molestos con la imagen que día a día se transmite de ellos. Que si esto, que si lo otro. Bastante razón tienen. Y es que en este país somos mucho de joder a otro para desviar la atención y evitar que así nos jodan a nosotros. Ya saben aquello de que la mejor defensa es un buen ataque. Yo intentaría ser más justa con ellos y sus méritos, que son destacables, y sus defectos, que tampoco son tantos, o no más que los que tenemos los demás.

Y luego, están ellos. Los políticos y sus intereses. Ahí claramente creo que todos juegan a mantener caliente su sillón y eso lo único que hace es perjudicarnos a nosotros, los ciudadanos de a pie. Catalanes o no. Tengo la impresión que el debate que hubo ayer en el Congreso para evaluar la petición del Parlamento catalán sobre la consulta soberanista despertó poca emoción. Por supuesto la rechazaron en bloque. Pero, lo importante no es tanto el rechazo sino el modo en el que se rechaza. Hay rechazos que se pueden digerir y otros que dejan una cicatriz para toda la vida. En fin. De todos modos, hace unos días pude constatar que la política que sale en los periódicos no le importa ya a casi nadie, y eso que nos va la vida en ello. Y el caso es que lo entiendo porque nosotros votamos y ellos hacen lo que les da la gana.

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