Realidades

La Comunidad de Madrid ha tardado demasiado tiempo en reclamar lo que le corresponde: una financiación autonómica justa. Esta demanda se ha hecho explícita justo en el momento en el que Artur Mas demanda a Rajoy “mejores condiciones” financieras para Cataluña durante la inauguración del tramo de alta velocidad Barcelona-Figueras. Madrid abre, de esta manera, el debate previo al nuevo modelo de financiación autonómica que el Gobierno y las Comunidades Autónomas han de fijar en 2014.

La realidad es que cuadrar los presupuestos de la Comunidad de Madrid para 2013 ha sido una tarea enorme, la más compleja en los últimos nueve años, después de un recorte de 1.424 millones de euros procedente del reparto de financiación estatal, aprobado por el Gobierno de Zapatero en 2009, cuando el PSOE también gobernaba en Cataluña y Andalucía. Entonces se estableció que Madrid daría al fondo de solidaridad 2.500 millones de euros, lo que suponía una fortísima rebaja en el presupuesto de la Comunidad, mientras que Cataluña, aportaría solo 750 millones, beneficiándose de mayor financiación y un mayor volumen de inversiones.

Reclamó entonces en vano la Comunidad y vuelve a hacerlo ahora con la esperanza de que el actual ejecutivo tenga en cuenta que Madrid contribuye más que ninguna otra Comunidad Autónoma al mantenimiento de los servicios generales del país.

La realidad es que Madrid ha cumplido con el objetivo de déficit fijado para 2012 y prevé que el déficit durante este año no supere el 0,7%. Pero ello supone unos recortes equivalentes a 1.500 millones de euros. La Comunidad –a diferencia de otras como Cataluña- no se ha desviado, por lo tanto, del objetivo de déficit del 1,5% y tampoco se acogió al Fondo de Liquidez Autonómica. La Comunidad de Madrid está haciendo sus deberes, y tan legítimo es que algunos reclamen “mejores condiciones”, como que Madrid solicite la financiación que le corresponde.

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