Energética

La reforma energética, la clave de México

El presidente de Estudio Jurídico Internacional, Vicente López-Ibor Mayor, y el Exministro del Gobierno de México Socio-Director de FGZ Consultores, Germán Martínez Cázares, han aunado sus fuerzas en un artículo publicado en ABC, en el que abordan una de las 3 reformas centrales de México, la energética.

“En un clima político de gran dificultad, con maratonianas sesiones parlamentarias, un exitoso acuerdo del Gobierno de Peña Nieto, con el opositor Partido Acción Nacional, ha logrado aprobar en el Senado, y avanza en la Cámara de Diputados, una reforma clave para México: la energética. Una de las 3 reformas centrales, junto a la seguridad y la educación, prometidas antes de alcanzar el poder. La reforma energética determinará la verdadera voluntad de romper el nudo gordiano del monopolio de Pemex y el férreo control de la renta petrolera, habilitando una urgente modernización del sistema eléctrico.

El Presidente de la Bolsa de Valores, Luis Téllez, ha subrayado que la reforma energética es un factor central para la competitividad de la economía mexicana, en el ámbito doméstico y hacia los mercados internacionales; el incremento del PIB; y la reducción de los costes de producción manufacturera. Y tendrá efectos positivos para la mejora de la capacidad fiscal del Estado, y la creación de empleo. Francisco Salazar, regulador energético del país, afirmó en el libro «Conversaciones sobre la Energía» que «tanto la organización industrial como la excesiva dependencia fiscal del petróleo hacen poco eficiente el logro de los objetivos de la política energética de México, que giran fundamentalmente alrededor de la competitividad de la industria, la seguridad energética y el desarrollo sustentable», destacando el punto de partida de la reforma.

México coincide entre otras cosas con España, además de disponer de un gran idioma común, en una privilegiada posición geográfica y geopolítica. Su economía vive una senda de crecimiento, pero el sector energético observa graves rigideces e ineficiencias que ahora pretende superar, convirtiéndolo en palanca de inversión y desarrollo nacional.

La reforma tiene carácter constitucional, ya que se modifican dos preceptos de la Ley fundamental, el 27 y el 28, invocando el legado del Presidente Lázaro Cárdenas en la reforma de 1938, pero dándole a ésta una orientación sensiblemente diferente, ya que ahora el acento es asegurar la apertura del modelo energético y ganar en disponibilidad competitiva en petróleo, gas natural, energía eléctrica y fomento de las energías renovables.

La reforma viene impulsada no solo por la voluntad política, sino por la fuerza de los hechos. El sector venía perdiendo fuelle productivo e inversor los últimos años y la tendencia parecía irreversible. La presión competitiva del «shale gas» norteamericano ha penetrado con fuerza en la energía del continente. En EE.UU las importaciones de gas cayeron un 60% desde 2005, al tiempo que han aumentado sensiblemente las exportaciones por gasoducto hacia México y Canadá.

El enorme yacimiento de Cantarell va agotando sus reservas y han cedido notablemente en productividad las plantas de gas de Baja California, Altamira y Manzanillo. Otro punto deficiente es la escasa gasificación de algunas zonas del país y, de manera especial, en el DF, con grave perjuicio en la calidad de oferta energética.

Los «puntos calientes» en el último tramo del debate sobre la reforma se han concentrado en el Fondo de Gestión de la Renta petrolera, el papel que deba asignarse a la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la llamada Ronda Cero, que se traduce en la prioridad otorgada a Pemex de escoger territorios donde operar yacimientos.

Otro punto fuerte de la reforma es el relativo al sector eléctrico, donde se impulsa la apertura en generación a la inversión privada, aunque conservando las redes de transmisión y distribución en la esfera de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la súper empresa estatal.

En cuanto a las energías renovables, México fijó un objetivo voluntario de reducción de emisiones de un 35% de la generación, para 2024. La tecnología eólica es ya una de las más competitivas y la solar fotovoltaica es la que muestra mejores curvas de aprendizaje, capaz de competir contra las tarifas CFE, y con un potencial aproximado entre ambas tecnologías de más de 25.000 MW.

Por último, es preciso destacar la significación de esta reforma para las empresas españolas. La presencia de las industrias españolas en México es cada vez más relevante y su penetración en el país viene definida, en la mayoría de las ocasiones, por alianzas con socios locales. Muchas de estas empresas energéticas (en electricidad, gas y renovables) y de infraestructuras son también operadores en el sector interno mexicano, y contarán ahora con nuevas oportunidades de inversión y desarrollo”.

Publicado por

S. Fernández

Periodista por vocación, fiel amante de las letras y la poesía. Las redes sociales y el buen cine, mis aliados.

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