Repsol mantiene el órdago

Argentina se ha convertido en la “tierra sin ley”. A diferencia de Venezuela, donde ya se sabe que Maduro es un dictador producto de la visión mesiánica de la política de Chávez, en Argentina el populismo de Cristina Fernández no sólo esta arruinando a su país, sino que atenaza a las empresas con políticas mafiosas. A la inflación incontrolada que cada día sume en la pobreza a miles de familias se le une la incapacidad de financiación en los mercados internacionales y la pérdida de la confianza de los grandes inversores extranjeros. Aquellas multinacionales que pudieron salir de Argentina lo hicieron -incluso con pérdidas-, cuando hubo posibilidad. Otras, entre ellas grandes empresas españolas, aguantan el tirón porque la importancia de la operación y la política que las envuelve les obliga a quedarse aún a costa de no poder repatriar beneficios, y acoquinando impuestos imposibles para mantener a la presidenta y su entorno “contento”. No deja de ser llamativo que sea en Buenos Aires, en la ciudad en la que el COI tomará la decisión sobre donde serán las próximas Olimpiadas del 2020, tan importantes para Madrid y para España.

Sea como fuere en Argentina, Repsol, la petrolera española tiene un problema desde que la caprichosa decisión de expropiar sus activos de YPF. Un gobierno tiene todo el derecho a expropiar aquello que considere oportuno por un bien (social/común) superior, pero lo que no es de recibo es no pagar un justiprecio por ello. Pues bien, un año largo después del atropello, Antonio Brufau continúa con su presión en los tribunales internacionales para hacer entrar en razón a quien la perdió hace mucho tiempo. La última medida ha sido llevar a Kristina Fernández al Tribunal Supremo argentino, con la única intención -no de conseguir justicia en un país fundamentalmente justicialista y justiciero- sino de aburrir a la líder populista.

YPF que es, y ha sido, un nido de corrupción, de financiación ilegal, de pagos de coimas ha llegado a un acuerdo con Chevron -la estadounidense-, conocida por su falta de escrúpulos medioambientales allí donde se instala -por ejemplo en Ecuador- para explotar con una inversión real de unos 500 millones de dólares parte del territorio petrolífero/gasístico de Vaca Muerta. Un mar energético en el Cono Sur que se descubrió gracias a los ingenieros de Repsol, y que a juicio de los expertos puede ser uno de los más beneficiosos del mundo gracias al fracking.

En los próximos meses veremos si los tribunales internacionales hacen justicia, pero mientras tanto, ni las supuestas conversaciones a nivel político, ni los emisarios de Repsol han conseguido doblegar la voluble personalidad de Kristina Fernández, mientras su país y su pueblo siguen sumidos en enormes y gigantescas bolsas de pobreza, mientras otras bolsas -de dinero- parece que no le faltan a la inquilina de la Casa Rosada a juicio de alguna de sus ex colaboradoras.

Publicado por

P. García de la Granja

Madre de Maria y Pepe. Periodista de Mediaset España. Aterrizando en NYC. Liberal. Economía y finanzas. Opiniones personales. Corresponsal de Tele5.

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